Miguel de León, nacido en Valle de Guerra (La Laguna) publica su primera novela, Los amores perdidos, en la editorial nacional Plaza & Janés. Aunque desde los quince años soñaba con ser escritor, De León ha esperado hasta los sesenta para cumplir, por fin, con su aspiración juvenil, tras enviar su primera novela a la editorial Penguin Random House, que escogió por ser la misma que editaba a Gabriel García Márquez en España, autor muy especial en su vida. El manuscrito fue pasando de mano a mano hasta conquistar a toda la editorial. Desde el 21 de enero, Los amores perdidos puede adquirirse en las librerías españolas, publicada por Plaza & Janés.

Los amores perdidos narra la historia de la relación imposible de Arturo y Alejandra y de dos familias que son eternas enemigas. Pero el protagonista es, también, un pueblo canario, El Terrero, teñido por la traición y la venganza. Dice Miguel de León sobre la publicación de su novela que durante toda su vida lo ha acompañado “aquel niño enfurruñado que quería escribir” y que, al conocer la noticia de la apuesta de Plaza & Janés por su novela, le dijo “no has hecho sino dar tumbos para llegar renqueando hasta aquí, donde yo te había dicho que estaba tu sitio”. De León le contestó al niño que, lo bueno de todo este tiempo, es que “te he ido llenado las alforjas de historias para contar”.

Imagen de la portada del libro Los amores perdidos.

Portada de ‘Los amores perdidos’, de Miguel de León, novela editada por Plaza & Janés.

El niño que soñaba con ser escritor

Miguel de León se crió en una familia humilde de Valle de Guerra y con once años tuvo que ponerse a trabajar para ayudar en su hogar. Tras pasar por multitud de trabajos, en 1992, creó su propia empresa, que es su sustento hasta el día de hoy.

Empedernido lector, De León leía libros de segunda mano y en cualquier estado, hasta que leyó, por casualidad, un libro de Gabriel García Márquez, sin cubiertas, que lo dejó marcado para siempre y que, con el tiempo, supo que era La hojarasca. A éste le siguió otros libros del escritor colombiano, entre ellos Cien Años de Soledad, que ha leído más de treinta veces. Fue por su amor a este autor latinoamericano que, una vez escribió Los amores perdidos, envió a la editorial que publicaba en España la obra de García Márquez su manuscrito, sin agentes ni padrinos.